| publicado 22 de junio de 2010 |
1. Programa del Ensayo Abierto de “La manta no es mi sueño”
2. Emisión en directo de la obra
3. La Inestable Compañía Kourel Africana presenta…
4. Punto y seguido en la despenalización de la manta
5. Nuevo escenario jurídico para los manteros tras la reforma del Código Penal, por Inmigrapenal
La Inestable Compañía Kourel Africana
presenta la obra de teatro
“LA MANTA NO ES MI SUEÑO”
La Inestable Compañía Kourel Africana levanta el telón sobre nuestras vidas...
desde la asociación Sin papeles de Madrid,
y desde nuestra lucha por la despenalización del top manta,
y para que salga la gente injustamente encarcelada…
queremos contaros, necesitamos contaros
nuestros sueños, nuestras vidas,
las de las personas migrantes.
Contaros la manta con nuestras palabras,
una nueva forma de expresión
para reivindicar, para sensibilizar
para hacernos más fuertes, para hablar en voz alta.
Hablar juntos, aunque sea en una lengua extranjera.
Hoy no somos manteros
tampoco pescadores, albañiles.
Hoy somos actores.
Sólo eso, ni más ni menos.
Sinopsis
Omar, Djembe y Mame se suben al cayuco y desembarcan en Canarias con el sueño de una vida mejor: Mame desconfía del futuro que les espera, pero Omar inyecta a sus compañeros ilusión y optimismo. Cuando llegue la Guardia Civil y les haga marchar, todos estarán convencidos de que les llevan a trabajar.
A Moustafá le trasladan a Madrid tras pasar por el centro de internamiento para extranjeros de Canarias. Vaga por las calles de la capital sin más pertenencias que un hatillo y muchos sueños. En el piso de inmigrantes africanos donde le acogen, Bada, Bassirou y Abdoulay se encargan de bajarle a la realidad: sin papeles no podrá trabajar, la única opción es el top-manta. Tras un mes intentando buscar otras alternativas, acaba sumando su manta a la de sus compañeros.
En el caso de Alioune, el careo con el miedo en la manta termina en detención e ingreso en prisión, para incredulidad de otros presos. Su amigo Max le contará a su madre, en Senegal, el destino de su hijo.
Cuando Alioune sale de la cárcel, tras un año preso, vuelve a enfrentarse con la misma situación por la que entró: sin papeles, su única opción de supervivencia es la manta. Por más que la manta nunca fuera su sueño.
La historia de Omar, Djembe, Mame, Moustafá, Alioune, Bada, Bassirou, Abdoulay y Max es la historia de cientos de manteros en nuestro país."
El Senado acaba de aprobar definitivamente un nuevo texto para el Código Penal que incluye la reforma de los artículos 270 y 274, responsables del ingreso en prisión de los manteros. A partir de su entrada en vigor, se considerará que vender en la manta por debajo de los 400 euros de beneficio obtenido no es delito, sino falta penal, castigable con multa o localización permanente.
Así las cosas, a los manteros se les seguirá persiguiendo: podrán pasar hasta tres días en comisaría, serán sometidos a juicio, se les pedirán indemnizaciones de miles de euros para las gestoras de derechos de autor, tendrán que pagar multas elevadas o someterse a localización permanente. Tendrán antecedentes penales (aunque de mucha menor duración) que dificultarán su acceso a la regularización y, con ella, a muchos derechos básicos. Es más, aún podrán entrar en prisión: las cuantiosas indemnizaciones a favor de las entidades de gestión que se seguirán incluyendo en las sentencias condenatorias, a menos que estas entidades renuncien a ellas, resultan imposibles de afrontar para alguien que sobrevive de la manta, teniendo en cuenta los escasos beneficios que esta actividad genera. Por ley, no es posible pagar una multa sin haber satisfecho antes las indemnizaciones, con lo cual, las multas impagadas se convertirán en días de prisión; también la localización permanente podrá transformarse en cárcel, si el juez lo considera conveniente. Es cierto, ya no se contarán por decenas los manteros que pasen uno y hasta dos años encarcelados, pero la finalidad inspiradora de la reforma, a saber, que ningún mantero se viera entre rejas, queda en último término frustrada.
En resumidas cuentas, la manta no se despenaliza, no sale del libro negro reservado a las actividades más alarmantes y peligrosas para nuestra sociedad, pero se reduce considerablemente el castigo para aquellos que la utilizan como actividad de supervivencia. Y esto constituye un triunfo de las miles de personas que en los últimos dos años se han movilizado bajo el lema “sobrevivir no es un delito. Ni un mantero en prisión”: juristas, artistas, manteros, sin y con papeles, gentes de aquí y allá que han volcado sus energías dentro de una batalla concreta, la despenalización del top-manta, que simboliza una lucha más general, aquella contra la desigualdad y la injusticia, contra la criminalización de la pobreza.
Entre estos miles de personas, ha estado la Asociación de Sin Papeles de Madrid (ASPM). Nacida en mayo de 2008 en Lavapiés a partir de un grupo de gentes afectadas por la situación de la inmigración y, algunas, por el top-manta, la ASPM reunió a negros, blancos y pardos para hacer realidad que la unión hace la fuerza: mbolo mboy dole. La asociación nos ha proporcionado a manteros y no manteros, sin papeles y con papeles, un espacio de amistad donde sentirnos en casa, una familia mestiza para darnos fuerza y romper barreras, un lugar desde el que vivir de verdad, no tan encerrados, un punto de anclaje desde el que luchar juntos por el respeto y la igualdad, contra las fronteras que pueblan el cotidiano de nuestra ciudad. A esto lo llamamos integración.
Cuando en octubre de 2008 salimos a la calle para pedir el indulto de cuatro compañeros que estaban a punto de entrar en prisión por vender sobre su manta copias no autorizadas de CDs, DVDs y productos de marca, ni podíamos imaginar que llegaríamos tan lejos: que serían tantos los que se sumarían a la lucha por la despenalización de la manta, que los legisladores acabarían teniendo que escuchar nuestras razones y traduciéndolas en ley.
Hoy, en El Alfil, con el ensayo abierto de “La manta no es mi sueño”, celebramos un triunfo: que muchas sentencias condenatorias de compañeros manteros muy queridos y de otros tantos manteros anónimos podrán revisarse y, con ello, corregirse muchas injusticias –algunos de ellos saldrán de la cárcel y volverán a estar entre nosotros; otros se librarán de los antecedentes penales y podrán por fin regularizar su situación…
Es verdad, este triunfo es insuficiente: aún será posible ingresar en prisión por haber recurrido a la manta como medio de subsistencia; y seguirán las persecuciones, y la pesadilla de los juicios, las indemnizaciones, las multas... Por este motivo, este ensayo abierto no supone un cierre, un punto final, sino más bien un punto y seguido. Junto a la celebración y el festejo, anunciamos nuestra determinación a continuar: a pedir a las entidades de gestión de derechos de autor que renuncien a las jugosas indemnizaciones, a instar a los jueces a absolver a los manteros en virtud del principio de intervención mínima, a formarnos en leyes para defender nuestros derechos, a conversar con creadores culturales para que no nos vean como sus enemigos, a contar a todos el insomnio que se esconde debajo de la manta… en definitiva, a seguir peleando por la dignidad de todos los manteros.
El pasado 9 de junio el Senado aprobó la Reforma del Código penal. Según el texto definitivo –que se publicará en breve- cuando el beneficio obtenido por el mantero sea inferior a 400 euros, esa conducta se castigará como falta (infracción penal leve) con la pena de localización permanente de cuatro a doce días o multa de uno a dos meses. Esta regulación no es la que pedíamos y adolece de algunos defectos que en su momento apuntamos, pero hemos de reconocer que supone una importante mejora en cuanto suprime las graves penas de prisión y multa previstas en la actual regulación.
Sin embargo a veces el Derecho penal, además de injusto, es kafkiano y aprobada la reforma hemos tropezado con un nuevo obstáculo: el legislador ha establecido que la reforma entre en vigor a los seis meses de su publicación, sin que haya establecido expresamente la vigencia inmediata para las normas penales favorables, como sería el caso de la nueva regulación penal del “top manta”, no quedando por tanto garantizada su inmediata aplicación. Confiamos en que la Administración de Justicia y la Administración Penitenciaria utilizarán todos los instrumentos jurídicos necesarios para evitar el sinsentido jurídico y la injusticia material de seguir aplicando a los manteros durante seis meses más una norma que prevé penas de prisión cuya desproporción a dado lugar a su supresión. Desde Inmigrapenal estamos redactando una serie de escritos para facilitar la revisión de sentencias y otras soluciones jurídicas aplicables hasta la efectiva entrada en vigor de la Reforma. En breve los subiremos a nuestra web.
A pesar de este último contratiempo y de las deficiencias detectadas, estamos contentos y pensamos que hay motivos para ello. Por nuestra parte queremos celebrar el camino recorrido, la emoción de un apoyo tan amplio y tan intenso como nunca imaginamos, la experiencia de haber trabajado con personas y colectivos tan entusiastas, generosos, inteligentes, audaces… y lo mucho que de ellos y junto a ellos hemos aprendido. A pesar del ensordecedor fondo de un mar embravecido por el populismo punitivo, los odios azuzados y mil y un miedos, hemos hecho oír nuestra voz que, en medio de una profunda crisis, recuerda la importancia de las personas y sus derechos. La misma voz que ha dicho que no es legítimo criminalizar la pobreza y que otro Derecho penal es posible. Una voz, la de todos nosotros, que recuerda que los derechos humanos no pueden depender del color de la piel ni del lugar donde hayas nacido. Por supuesto que ni nuestra voz ni nuestra campaña van a cambiar el mundo, pero sí han servido y servirán para aliviar el sufrimiento de personas con nombres y apellidos. Es una buena razón para alegrarnos y compartir nuestra alegría contigo.
Y para celebrar tantas cosas, hoy 21 de junio estamos en el Alfil, para estar juntos y escuchar lo que quiera decirnos la ASOCIACIÓN SIN PAPALES DE MADRID que representa una obra de teatro en la que desde hace tiempo vienen trabajando, titulada “La manta no es mi sueño”, para que como ellos mismos dicen “entre los recovecos de las reformas y las leyes no se pierdan las historias, los viajes y los sueños que se esconden tras cada manta”.
INMIGRAPENAL (Grupo Inmigración y Sistema Penal)
www.inmigrapenal.com