| publicado 24 de abril de 2009 |
Hace dos años, un grupo de 37 bangladesíes que llevaban tres años en el Centro de Internamiento Temporal para Inmigrantes (CETI) de Ceuta se echaron al monte para evitar ser deportados. Su lucha despertó la admiración y solidaridad entre distintos movimientos sociales, llevando a que la red del Ferrocarril Clandestino decidiera apoyarles. Se inició así un proceso de lucha compartida, entre inmigrantes y autóctonos, entre Ceuta y Madrid, que consiguió, tras seis meses en el monte, varias concentraciones, la recogida de 5.000 firmas, un encierro y duras negociaciones con el Ministerio de Interior, su traslado a la península y la concesión de permiso de residencia para los 37.
Pero en el proceso de lucha consiguió mucho más. Para los que lo vivimos desde Madrid, dentro de la red del Ferrocarril Clandestino, significó una experiencia compartida de lucha entre ‘migrantes’ y ‘nativos’. Gracias a ella aprendimos a borrar estereotipos, a contagiarnos por “otras formas de hacer política” que no siempre coinciden con la nuestra, y descubrimos, en nuestro impulso, a personas con una valentía insuperable, ahora nuevos compañeros en nuestro viaje.
Para los que lo vivieron desde Ceuta significó un duro aprendizaje de las difíciles condiciones de supervivencia en el campamento clandestino que organizaron en los montes. Aprendizaje que, unido a la desesperación ante una posible deportación, les obligó a una fortaleza que sólo se puede obtener con el apoyo de quienes se saben compañeros de lucha. El despertar de esta conciencia colectiva, la experiencia vivida en primera persona de un proceso de autoorganización exitoso, las solidaridades y alianzas que se tejieron, así como las ausencias y decepciones que también se vivieron, están, sin duda, en el origen de la recién constituida Asociación Valiente Bangla.
Desde su llegada a Madrid, hace ya un año, este colectivo bangladesí manifestó su intención de no abandonar la lucha, adaptándola, eso sí, al nuevo contexto de Madrid. Aquí se abrían nuevos frentes: mostrar su solidaridad y apoyo a compatriotas que se encontrasen en situaciones complicadas, y participar en las luchas que otros migrantes protagonizasen para sumar su fuerza; hacer propias las pequeñas batallas de una red, la del Ferrocarril Clandestino, de la que se sienten parte. La Asociación Valiente Bangla tiene como objetivo la propia autoorganización de los bangladesíes y está recibiendo el apoyo, en sus primeros pasos, de personas de diferentes movimientos sociales. Actualmente se están autoformando en sus derechos, con el objetivo de no sólo conocerlos si no también de informar de ellos a sus compatriotas. También está colaborando activamente en la lucha que la Asociación de Sin Papeles de Madrid está llevando a cabo para la despenalización de la venta de CD ambulante. Y forman parte de las organizaciones sociales que desde Madrid y de forma coordinada con otros movimientos de Barcelona y Ceuta, reclaman la repatriación a la península de aquellos indios y bangladesíes que corren su misma suerte en los montes de Ceuta y Melilla. Al fin y al cabo, el método y los fines que estos dos grupos llevan a cabo en las ciudades autónomas están inspirados en el éxito de la lucha que desarrollaron los bangladesíes que ahora forman Valiente Bangla (valiente. bangla@gmail.com).
Artículo extraído del número 99 del periódico Diagonal